Sobre mí


OBSERVAR.

ESPERAR.

DISPARAR.


Porque detrás de cada fotografía siempre hay mucho más que una cámara.
Hay tiempo, paciencia y una forma muy personal de mirar.

Miguel Á. Campos

@mcamposfoto

La fotografía me ha enseñado a detenerme. A descubrir detalles que muchas veces pasan desapercibidos y a disfrutar de la emoción de capturar un instante irrepetible. No importa si estoy junto a un circuito, recorriendo una ciudad o contemplando un paisaje al amanecer. Lo que realmente me apasiona es esa búsqueda constante de la imagen que consigue transmitir exactamente lo que sentí en ese momento.

Y si puede ser con amigos, mejor!

Si algo me ha dado esta afición ha sido la oportunidad de encontrarme con personas increíbles.

Personas con las que he compartido momentos que hoy forman parte de nuestra memoria y que, de una forma u otra, también me han traído hasta aquí. Muchas de estas imágenes no existirían sin sus consejos, su paciencia, su tiempo y todas esas conversaciones que siempre terminan dejando algo.

Hemos vivido jornadas de calor, frío, lluvia o viento. Pero al final, siempre ha quedado una fotografía capaz de recordarnos por qué seguimos haciendo esto.

Gracias, de corazón.

Así empezó todo…

Todo empieza desde que a los 14 años tengo la oportunidad de tener en mis manos una Zenit, que tras un verano en Andorra, mi padre compró junto con un 70-210mm y un kit de filtros. En este tiempo sólo aprendo a partir de las fotografías que tomaba mi padre tomando como referencia el fotómetro solar que formaba parte del cuerpo de la cámara. Recuerdo lo mucho que pesaba y la firmeza del cuerpo. Más tarde, ya en el año 2001 pasé a la Nikon F70 con su 28-80mm con la que me inicié en la fotografía pero siempre disparando en automático. Ya en 2005 y pensándolo mucho inicio el camino a la era digital con la Sony DSC-V1, una cámara compacta con grandes avances en control maual y con la que comienzo mis primeros pasos en el control de la velocidad de obturación, la apertura, etc. Es decir, hacer una máxima de olvidar los automatismos y pasar a la acción. Y por fin llega la Nikon d80 en el verano de 2007 con el 18-135mm del kit, un objetivo que abarca una gran focal y con el que solía salir a hacer mis fotografías.

Digo solía porque en Diciembre de 2009 di el gran salto al FF «full frame» con la d700, una máquina que tiene lo que buscaba: gran sensibilidad ISO, velocidad de disparo -hasta 8fps con el grip mb-d10!!- y robustez. Como complemento, disponía de dos auténticas joyas ópticas: el nikkor 28-70mm f2.8 AF-S y el nikkor 80-200 f2.8 AF, dos clásicos de la fotografía con una calidad excelente. Pero fué en 2014 cuando cambié de equipo.

Hoy en día y después de una renovación completa de todo mi equipo, viajo siempre con mi Nikon z6ii y un conjunto de objetivos así como de flash. Así pues, dicho material está compuesto de:

MacbookPro 15″; Nikon 50mm f1.4; nikon 16mm f2.8D fisheye; nikon 16-35mm f4; nikon 24-70mm f2.8; nikon 70-200mm f2.8 así como filtros de densidad neutra, polarizadores, etc y mi trípode Manfrotto


Por todo ello, y en cada una de las salidas o trabajos fotográficos que realizo, hago una selección del material para cubrir lo que necesito en cada momento.

Bloggeando…