Cuando la Segunda Guerra Mundial llegó a la Marjal del Moro

La marjal que se convirtió en Normandía

por MIGUEL ÁNGEL CAMPOS

Archivo fotográfico,
7 septiembre, 2014

10 minutos

Hay mañanas en las que la realidad se quiebra y el tiempo retrocede ochenta años. Eso es exactamente lo que sentí cuando, cámara en mano, me sumergí entre los carrizales de la Marjal del Moro, en Puçol junto a un buen amigo y también fotógrafo @pere.corrales.

No buscaba aves ni paisajes tranquilos; buscaba historia viva. Ante mi objetivo se desplegaba un escenario casi irreal: una recreación histórica de la Segunda Guerra Mundial donde el humedal valenciano se transformaba, por unas horas, en los campos inundados de la Normandía de 1944.

Los protagonistas de aquel «viaje en el tiempo» eran los miembros de la asociación Screaming Eagles. Divididos en dos bandos perfectamente caracterizados, un grupo de paracaidistas de la élite estadounidense y un batallón de la infanteria alemana se disputaban el control del terreno. Como fotógrafo, la experiencia fue un auténtico regalo visual. El rigor histórico era absoluto: la textura de la lana de los uniformes M42, el peso de las botas de cuero hundiéndose en el barro, el frío metálico de las réplicas de armas y la red de los cascos mimetizándose con la vegetación autóctona.

La Marjal del Moro, con sus acequias y caminos cerrados, actuó como el perfecto bocage francés, ofreciendo una atmósfera bélica sobrecogedora. Decidí jugar con el grano de la imagen y los contrastes duros de la luz de la mañana, buscando reflejar la tensión en los rostros de los recreadores, que avanzaban cuerpo a tierra ocultos entre la maleza. Cada disparo de mi cámara no inmortalizaba un juego de disfraces, sino el profundo respeto de unas personas que viven la historia para recordarnos el pasado.

DETRÁS DE LA CÁMARA

Cámara
Nikon d700

Objetivo
Nikon 24-70mm f2.8

Ajustes
1/100 f2.8 iso1250

Localización
Marjal del Moro, Puçol

Fecha
7 septiembre, 2014

Mi fotografía favorita de esta sección

De toda la jornada en la Marjal del Moro, esta es, sin duda, mi fotografía favorita. No busca el dinamismo del combate, sino la pausa. Logré reunir a parte del grupo de los Screaming Eagles junto a civiles recreados, posando frente a unas balas de paja que evocan la Francia rural de 1944. Técnicamente, decidí aplicar un desaturado selectivo en la edición: rebajé la intensidad de los colores para emular las viejas películas de época, potenciando las texturas de la lana, el metal de los fusiles Garand y el barro en las botas. Es un retrato que respira camaradería y verdad.